Lámina del libro: "De historia et veritati Unicornis".
" Campo, bosque y jardín eran para mí un espacio hasta que tú los transformaste en lugar" (Goethe)
Lámina del libro: "De historia et veritati Unicornis".


No es la Navidad una época del año que me entusiasme demasiado. Y no sólo por verla como la mentira consumista en la que hay que ser feliz, cueste lo que cueste, si no porque casi siempre me llegó envuelta en nostalgias y recuerdos de ausencias. Sin embargo este año, que no se portó nada bien conmigo, ha querido que venga con cierto aroma a presencia. Mi padre, que "se negó" a morir la Navidad pasada, sigue entre nosotros y eso es un buen motivo para valorar lo que no se pierde. Él, con el humor que le caracteriza nos lo recuerda: "No penséis que este año os voy a librar del jaleo de las compras y las fiestas". Seguro que le gusta el arbolito porque es uno de los amigos a los que les debo mucho y porque le encantan las palabras, los motivos y hacer que cada día sea el mejor momento. Nos repite, a menudo, una frase que creo que dijo la Madre Teresa: "Cuando no puedas correr trota, cuando no puedas trotar camina, cuando no puedas caminar usa el bastón pero nunca te detengas".
"Más de cien palabras más de cien motivos,
para no cortarse de un tajo las venas.
Más de cien pupilas para vernos vivos,
más de cien mentiras que valen la pena."
"No hay mejor momento."
¡FELIZ NAVIDAD, AMIGOS!
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La diosa Fortuna (Tyké para los griegos)
"Cuenta la leyenda, que sigue siendo cierto que si en tu camino atrapas alguna vez a la diosa Fortuna, los dioses te concederán lo que desees para que la dejes libre.
Por tanto...recuerda...
"El mito de la diosa Fortuna" Jorge Bucay.
Por lo que igualmente la leyenda cuenta, era la encargada de llevar, a punto de amanecer, la ambrosía a los dioses para que saciaran su apetito de inmortalidad. Hasta que un día, cayó en las redes de un pescador y las divinidades tuvieron que darle todo lo que él pedía a cambio de dejarla libre. Desde entonces, sabiendo que los humanos la persiguen para atraparla, se muestra muy huraña. Démeter le enseñó todo lo que hay que saber sobre la cosecha, Mercurio le dio alas, Diana le enseñó a esconderse donde nadie la viera, Urano a no dejarse atrapar, Ares la estrategia de la guerra, Afrodita a peinar su cabello para que no fuera su talón de Aquiles dejándolo a merced del viento cuando corriera... y creo que fue idea propia que la senda que elige cada día no sea previsible.
Por tanto, cuando pase por nuestro lado, hay que estar alerta.
Maneki-neko el gato oriental de la fortuna.
Y, por último, algo que está muy de moda, Maneki-neko (en Japón) o, lo que es lo mismo, Zhaokai Mao (en China). Aunque no sea una diosa tiene también sus leyendas, varias. Puede ser visto (o vista porque puede que sea gata) con frecuencia en muchas tiendas, restaurantes y otros negocios orientales. No está saludando ni jugando a "Piedra, papel o tijeras", llama: "Entra, por favor. Eres bienvenido". Los orientales saludan con el brazo levantado y la palma flexionada hacia abajo al contrario que los occidentales que doblamos la palma hacia arriba. Los que atraen la fortuna material suelen ser dorados o plateados pero los hay de muchos colores. El azul invita a que se cumplan los sueños. ¡Eso es lo que pido!
Porque a pesar de no ser creyente de fetiches, de ídolos, ni de santos.... me encantan los simbolismos, hoy pongo mi altarcito en el blog como una santera. Lo dicho, y también con música de la buena: "Que la suerte te acompañe" y que disfrutes enormemente de tus viajes que ya han sido tu gran premio, niña!!
Así sea!
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Soy esa flor
Tu vida es un gran río, va caudalosamente.
A su orilla, invisible, yo broto dulcemente.
Soy esa flor perdida entre juncos y achiras
que piadoso alimentas, pero acaso ni miras.
Cuando creces, me arrastras y me muero en tu seno;
cuando secas, me muero poco a poco en el cieno;
pero de nuevo vuelvo a brotar dulcemente
cuando en los días bellos vas caudalosamente.
Soy esa flor perdida que brota en tus riberas
humilde y silenciosa todas las primaveras.
Alfonsina Storni.
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Octubre puso fin a los azules. Emocionadas palabras, escritas en el viento con todos los afectos desatados, se hicieron hojas de un árbol, las hojas pájaros y los pájaros emigraron a lugares más cálidos. Ya sólo queda la caché en nuestro recuerdo. Eso, si no es que la memoria nos engaña y nos lo imaginamos. Nos gustaba asomarnos a aquel viejo patio de luces en el que cada tarde, a contraluz, nos dibujábamos ocultando detalles e iluminados por una luz principal que deseábamos resaltar, aun sin conocimiento fotográfico, apuntando con la cámara hacia la fuente de luz, desde el lado contrario. No deseábamos que ningún efecto de retroiluminación causara un fuerte contraste enfatizando las líneas y perfiles de nuestra silueta. También es cierto que nos hicimos asiduos del lugar y nos gustaba encontrarnos con los que un día fueron desconocidos y luego amigos para reír con ellos y con sus ocurrencias o para desearnos simplemente un buen día. Pero el reloj del tiempo nos encendió la noche, nos apagó los días y las luces del patio. Sin embargo, volveremos a brotar como hojas nuevas en cada azul que anuncie primavera.
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Flores en septiembre...