jueves, 19 de junio de 2008

Seis rosas amarillas

Luna nació riendo. En sus primeros años de vida, le habían encomendado contagiar su alegría hasta que el duende de la noche, que nunca reía, hizo que se mirara en espejos deformes y consiguió robársela. Durante varios meses vivió confundida, no mostró más que gestos huraños y miradas frías, alejada de todo y de todos, vacía.

Pero no estaba sola, con ella seguían quienes le debían momentos muy felices y se propusieron, con miles de artimañas, ayudarla a buscar la risa perdida. Día a día, Luna encontraba versos que decían: "Quítame el pan si quieres/ quítame el aire, pero/ no me quites tu risa./ No me quites la rosa,/ la lanza que desangras, / el agua que de pronto/ estalla en tu alegría,/ la repentina ola de planta que te nace./ Mi lucha es dura y vuelvo/ con los ojos cansados/ a veces de haber visto/ la tierra que no cambia,/ pero al entrar tu risa/ sube al cielo buscándome/ y abre para mí todas/ las puertas de la vida." Sin embargo ella, sin mediar palabra, los guardaba o los rompía. No quedaba más remedio que insistir e insistir: "... pero cuando yo abro/ los ojos y los cierro,/ cuando mis pasos van,/ cuando vuelven mis pasos,/ niégame el pan, el aire,/ la luz, la primavera,/ pero tu risa nunca/ porque me moriría." e insistir ...

El amor lo pudo todo, empezó a olvidar sus fantasmas el día que bajó, casi sin fuerzas, a la calle para comprar seis rosas amarillas y regalárselas a una de las personas que insistían. Más tarde preguntó dónde podría buscar el poema: "Tu risa". Sonrió al saber que podía encontrarlo en "Los versos del Capitán" de Neruda y compró el libro inmediatamente.

Han pasado muchos años. Luna poco recuerda los días en que no sonreía, muy pronto se irá muy lejos, por unas semanitas, a seguir aprendiendo porque, además de la risa, encontró el entusiasmo y aprendió a valorar los golpes de la vida. Siempre lleva con ella el poema, las rosas permanecieron disecadas mientras fueron necesarias, por suerte, hoy no las necesita.

Como ella habrá mil Lunas. Espero, si lo leen, que les ayude porque es posible vencer a cualquier duende de la noche que no sonría.

miércoles, 18 de junio de 2008

¿Qué le dicen mis zapatos, señor Freud?


"Zapatos rojos" J. Pérez Prada

Los zapatos masculinos, sobre todo cuanto más fuertes y robustos son, simbolizan la protección del pene. Los femeninos, especialmente si son puntiagudos y con tacón de aguja, representan un medio para vencer la angustia de la castración. Sigmund Freud.

Desde está más feliz que un niño con zapatos nuevos hasta colgó sus tenis, pasando por el baile de Las zapatillas rojas de Andersen y los zapatitos igualmente rojos de Dorothy en El mago de Oz, son muchas las frases que hablan de zapatos. ¿Qué le dicen a usted los míos señor Freud?

Verá, de niña me encantaba que me compraran zapatos nuevos, también, meterme en los de tacón de mi madre o, en caso de no encontrarlos, pegar dos piedrecitas en el tacón de los míos para recorrer la casa entera taconeando. Más tarde me dijeron que los zapatos hablan de la persona que los lleva, que hay zapatos para cada ocasión y que debía llevarlos muy limpios porque unos zapatos limpios son como una cara sonriente. Y soñé, soñé muchas veces, con caras sonrientes de niños y de niñas, de hombres y mujeres pero nunca soñé con zapatos.

Ahora, de grande, confieso que se me van los ojos hacia los escaparates de las zapaterías y, aunque suelo llevar zapatos cómodos, alguna vez, cuando la ocasión lo requiere, me compro algún par de los puntiagudos. Al calzarlos, más que experimentar la angustia de no haber nacido entera, me siento, de nuevo, como la niña inestable que presumía en el interior de los zapatos maternos. Claro que, tuve suerte de que me enseñaran que somos lo que caminamos hasta el día que nos llegue la hora de colgar los tenis y que, por el hecho de haber nacido mujer, ni soy más ni soy menos que los que llevan zapatos fuertes y robustos para proteger que nacieron completos.

Esta mañana escuché la conversación de dos varones oficinistas criticando la actitud de una compañera de trabajo, decían que estaba histérica y menopaúsica. Mire, yo pensaba que los mitos de la histeria femenina, los cambios de humor menstruales y las depresiones postparto eran cosa de la época de usted. Por eso, al llegar a casa, me calcé unos tacones bien altos y taconeé.De todos modos, trataré de evitar tener que pasar por el diván de algún psicoanalista no siendo que le dé por observar mis zapatos mientras mira su reloj para ver si la sesión de terapia ha terminado.

domingo, 15 de junio de 2008

Dedicado a ti

"Don´t talk about time" C. C.

Poeta provinciano,

pajarero,

vengo y voy por el mundo,

desarmado,

sin otrosí, silbando

sometido

al sol y su certeza,

a la lluvia y su idioma de violín,

a la sílaba fría de la ráfaga.

.................................

Yo, poeta

popular, provinciano, pajarero,

fui por el mundo buscando la vida:

pájaro a pájaro conocí la tierra;

reconocí dónde volaba el fuego:

la precipitación de la energía

y mi desinterés quedó premiado:

porque aunque nadie me pagó por eso

recibí aquellas alas en el alma

y la inmovilidad no me detuvo.

"EL poeta se despide de los pájaros" P. Neruda


No hablemos de tiempo, te fuiste dejando, tan sólo, buenos recuerdos y a Wilma que seguirá, aún, maravillándose con el vuelo de los pájaros y espiando, tras la enredadera, sus escondrijos secretos. ¡Curiosa coincidencia! que apareciera ante esta ventana abierta al mundo, en el mismo momento de escribir sobre ella, la pintura de los pájaros atemporales de tu recuerdo. Mi deseo es que sigas mirando las estrellas, leyendo a Neruda y disfrutando de tu vuelo. Si algún día se abre hacia ti esta ventana, sé que mi nombre no te dirá nada, ni siquiera mi familia conoce este jardín virtual, pero me alegró saberte bien, por mí y por Wilma, de igual modo que se alegrarían ellos. Siempre pensé que lo importante, se vaya donde se vaya, es haber sabido dejar en los que se quedan bellos recuerdos.



jueves, 12 de junio de 2008

La hora babilónica


Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj:

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

El sistema horario babilónico, esencial para la alquimia y la magia, se basa en los relojes solares. Recuenta las horas, en cualquier época del año, desde el amanecer al ocaso. Uno de los pocos relojes que sabe leer este horario, numeración en cifras arábigas, es el del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja de Praga.

Hoy, el amigo viajero me ha contado que el reloj astronómico de la "Ciudad Dorada" mide otros dos tipos de horas. El cuadrante astronómico, con forma de astrolabio, indica, además de las 24 del día, las posiciones del sol, la luna y venus en el cielo. La esfera con números romanos mide la hora de la Europa Central, distinta de la solar.Rodeando el reloj hay cuatro alegorías: la vanidad, la avaricia, la muerte y la lujuria, recordando lo efímero del tiempo.

Por las ventanas superiores se asoman autómatas representando a Cristo y sus apóstoles cuando, a las horas en punto entre las 9 de la mañana y 9 de la noche, un esqueleto que figura la muerte, tira de una cuerda con su mano diestra y con la siniestra da vuelta a un reloj de arena. La vanidad se mira en el espejo, la avaricia mueve la bolsa, la muerte amenaza con la guadaña y la lujuria, acechante, mueve la cabeza. Todo termina con el canto de un gallo y el sonar de campanas dando la hora exacta. En la parte inferior está el calendario,que fue añadido posteriormente, con doce medallones que representan los meses del año, también rodeado por cuatro figuras: un ángel, un filósofo, un cronista y, cómo no, un astrónomo.

Puesto que su mecanismo es increíble, será preciso ir a visitarlo. Cuenta la leyenda que, una vez terminado, los ediles ordenaron cegar al relojero que lo creó para que no pudiera fabricar otro tan completo y tan bello.

Instrucciones para dar cuerda al reloj:

Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan. ¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

("Instrucciones para dar cuerda al reloj" Julio Cortázar)



martes, 10 de junio de 2008

Crónica de una convivencia



Es casi idéntica a la de la fotografía y se llama Wilma. Se le puso el nombre en honor al porte y vestidito blanco de Vilma Picapiedra. Pasó su primer año en un pequeño apartamento del centro de Madrid en compañía de una amiga de mi hermano y de tres gatitas. Su dueña, pintora y pionera del diseño por ordenador, nos la "prestó" para que cuidáramos de ella durante el verano del 97 que se fue a NY. Los últimos once años los ha pasado en una casa de campo con mis padres. Tuvimos que quedárnosla porque su dueña, que hoy vive en Houston, se enamoró de NY, encontró un buen trabajo allí y no regresó.Tiene ahora doce años de vida de perro, que según estadísticas corresponden a sesenta y cuatro de vida humana. Supimos que se hacía mayor cuando encontró dificultad al subirse a la banqueta de la terraza para curiosear la calle y cuando nos dimos cuenta de que su oído ya no era tan fino, lo demás no cambió.

Puede que, quienes no hayan convivido habitualmente con un animal, no lo comprendan pero Wilma nos ha regalado muchísimas alegrías, sonrisas, cuidados y desvelos; nos ha levantado el ánimo en multitud de ocasiones; con sus ladridos ha parado discusiones tontas y no se ha movido de nuestro lado cuando hemos enfermado. Se pone triste, se enfada y se esconde cuando nos ve hacer maletas; odia el sonido de los móviles porque sabe que hay alguien al otro lado que no está con ella; nos despierta cuando sospecha que se nos han quedado pegadas las sábanas; pide permiso para acompañarnos cada vez que salimos y, cuando regresamos, nos da bienvenidas dicharacheras y saltarinas.

Le encanta el jardín, puede pasarse horas espiando un rincón o una piedra en la que se ha escondido una lagartija o un ratoncillo. Además es muy coqueta, se lava las patitas lamiéndose como los gatos y cuando se la peina nos busca para que le digamos lo bonita que está.

Sabíamos que se estaba envejeciendo, y esperando que fuera a morir viejecita, nunca sospechamos que fuera a tener una enfermedad humana. Mañana le quitan los puntos de una operación de cáncer de mama. En fin, sé que puede parecer ridículo, es una perra (no sé si ella lo sabe) pero el día que se vaya la echaremos de menos, tanto como ella nos echa de menos a nosotros cuando no nos ve.

sábado, 7 de junio de 2008

Sonrisas y lágrimas en el twist de mi colegio


Todos los alumnos de mi curso
bailan twist enloquecidos
en los ratos de recreo.

Hay dos profesores que se apuntan
por que el twist lo han aprendido
en sus tiempos de colegio.

Al final del curso hay un concurso,
en mi clase hay finalistas,
campeonando del colegio.

Eso está muy claro, amigo mío,
hay que echarlo en el bolsillo:
ese título es un premio.


Pronto hará un mes que perdí a mi tío "el catalán", un arquitecto que trabajó para RENFE, que me hizo amar los trenes y los libros. Pocos días antes hablé con él, una vez más, por teléfono para preguntar si ya estaba recuperado totalmente de una neumonía. Me contó que, en breve, volvería a León a pasar todo el verano sin tener que soportar el calor pegajoso de Barcelona porque, al estar jubilado, podía permitírselo. También me dijo que quería verme por allí sin falta. Supe que se encontraba muy bien cuando utilizó su fina ironía: "siento el susto que os dí, pero no vais a poder libraros de mí... todavía". Poco después, un virus se alojó en su cerebro y se lo llevó en diez días.

Hasta el día de su muerte, nunca me había sentido tan confundida. Tal vez comprendí que, sólo cuando se pierden los referentes de ella, se va perdiendo la infancia. Él era uno de los mayores y mejores referentes de la mía. Desde siempre me gustó escribir, quise estudiar periodismo pero él me encaminó hacia la profesión que tengo, después de largas y "polémicas" charlas. Hoy me alegra infinitamente haber sabido escucharle, aun con la rebeldía que me definía. Claro que él con sus palabras, más que vencer, convencía.

Ayer tarde le tuve presente durante casi todo el acto de conmemoración del 25 aniversario del colegio, me lo hubiera perdido en caso de haber llegado a ser periodista. Hubo sonrisas y lágrimas, pero todas de alegría. Tengo el cuerpo tullido de recuerdos y de abrazos, de miradas a los ojos que ubican, a quien en principio parece ser una persona desconocida, en un tiempo, un pupitre, un aula, un día... y se transforman, de inmediato, en un nombre, un beso y una risa; puede ser que los ojos no cambien a lo largo de la vida. Tengo también el regalo de frases, bañadas en lágrimas: "algo queda, profe, recuerda que hubo padres que me discriminaban, porque era la mala, aconsejando a sus niñas que no se juntaran conmigo por no tener la suerte de una buena familia y aquí me ves ahora sin nada que envidiar a sus hijas.

Y, por último, tengo también el pesar de no haber podido estar más tiempo con ellos porque eran muchísimos y a mí me correspondía hacer entrega de bandas y diplomas, a los que este año terminan otra etapa de su vida, leyendo para ellos un mensaje que mandó su "Principito", no sé si las personas mayores entenderían. Entre otras cosas decía: "Ya lo veis, las personas mayores son bien raras, les encantan las cifras, celebran los 25 años del cole y ¿por qué no los 24, 23 ó 22...? Además, si les decís que uno de los actos de la celebración es la despedida de alumnos, os preguntarán cuántos años tenéis, cuántos lleváis en el colegio, qué notas habéis sacado... cifras, cifras. Seguro que les importa menos si durante el tiempo que hemos permanecido juntos nos hemos domesticado que, para que lo entiendan las personas mayores , significa crear lazos..."

Hoy me hubiera gustado haberle podido llamar para decirle, una vez más, ¡qué bien me conocías!

viernes, 6 de junio de 2008

Un detallico


Lo cierto es que andaba triste y estresada, tanto que pensaba no volver por aquí hasta septiembre, pero un habitante del planeta http://www.planetaoli.com/ me mandó el catálogo de un vino, que aún saliendo algo caro, me alegró muchísimo y voy a ponerle música http://www.youtube.com/watch?v=VnLhvMStUWU porque, llevando estrellas de cinco puntas, seguro que es bueno para alguna ocasión de mantel y velas, aunque no sé si tengo que ir a comprarlo a los eroskis, a los cruces de caminos o al no sea tonto lleve tres y pague cinco ya que si el agua pone así los caminos ¿cómo pondrá los intestinos?
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Y ya me explicaréis cómo se esconden, en el blog, los vínculos.