martes, 1 de abril de 2008

Donde habita la magia

Abril
*
Habito o sol dentro de ti,
Descubro a terra, aprendo o mar,
Por tuas maos, naus antigas, chega ao longe
Que era sempre tao longe aqui tao perto.
*
Tu és meu vinho, tu és meu pao,
Guitarra e fruto, meu navio,
Este navio onde embarquei
Para encontrar dentro de ti o pais de Abril.
*
E eu procurava-me nas fontes da tristeza,
Cantava, adivinhando-te, cantava,
Quando o pais de Abril se vestia de ti
E eu perguntava quem eras.
*
Meu amor, por ti cantei e tu me deste
Um chao tao puro, algarves de ternura,
Por ti cantei à beira-povo, à beira-terra
E achei, achando-te, o pais de Abril.
*
Amalia Rodrigues

Tengo un amigo viajero. Acaba de llegar de Jerusalem y ya está planeando las vacaciones de verano. Esta mañana le he acompañado hasta Sintra (de enclave templario) en Portugal, cerquita de Lisboa. Hemos recorrido lugares donde habita la magia. Allí, en las laderas de la colina, se encuentra un palacio tricolor: el Palacio de Pena. Como sacado de un cuento de hadas, repleto de esoterismo y leyenda, rodeado de un gigantesco parque e inmensos jardines con especies botánicas de todo el mundo y preciosos estanques con patos y peces. Mandado construir, sobre las ruinas de un monasterio, a un arquitecto alemán, el Baron Ludwind von Eschewege, por Fernando II de la casa astro-húngara, esposo de María II de Portugal. En él se mezcla toda una amalgama de estilos arquitectónicos: ruso, árabe, neo-gótico, renacentista, hindú... Hay quien dice que el principe alemán lo mandó construir porque se enamoró de Sintra y quien cree que quiso hacerle competencia al de Sissi Emperatriz.

http://www.viajeuniversal.com/portugal/sintra/pena/presentacionpalaciopena.htm

Además, todas las guías turísticas aconsejan visitar el Castillo de Sintra o Castelo dos Mouros, de la era musulmana, ubicado en la cumbre de la colina.

Es cierto que sentí escalofríos. ¿Cómo no he lo he visitado nunca, habiéndolo tenido tan cerca? Y no menos cierto que un antepasado gallego, en honor al cual llevo mi apellido, se enamoró de una portuguesa tanto, tanto, tanto que nunca ya más regresó a su tierra. ¿Sería allí, en Sintra, una tarde de Abril en la que cantaban las ranas y al Palacio lo cubría la niebla? Esas tardes son las más peligrosas según la leyenda.

El caso es que me han entrado ganas de visitar Sintra el próximo verano. Lo malo es que en verano la multitud se apodera de ella y hay que ser muy madrugador porque el gentío la llena.

Aún así, ¿me acompañas al lugar donde habita la magia, al país de los fados?

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